ARTE BIZANTINO
1. Contexto histórico
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División del Imperio Romano tras la muerte de Teodosio en 395 d.C. |
Bizancio era una colonia griega que se convirtió en Estado cuando el último emperador del Imperio Romano Teodosio dividió a final del siglo IV el Imperio entre sus dos hijos: a Honorio le dio el Occidental con capital en Roma y a Arcadio le dio el Oriental con capital en Bizancio (antigua colonia griega) que ahora se pasa a llamar Constantinopla, en honor a Constantino. El Imperio de Occidente será invadido por los pueblos bárbaros o germánicos, quedando solo el
Imperio de Oriente o Bizantino, que perdurará durante toda la Edad Media desde el siglo V al XV, cuando será invadido por los turcos en 1453. El emperador más famoso del Imperio Bizantino será
Justiniano que reconstruyó el Imperio extendiéndolo por el Mediterráneo (norte de Italia y norte de África).
Su cultura tiene influencia helenística, cristiana y oriental y se verá reflejada en su arte. El arte estaba al servicio del poder del emperador, que gobierna de manera absoluta en lo político y en lo religioso. En el 483 se produjo el primer cisma religioso con Roma y el patriarca de Constantinopla fue excomulgado. En 1054 el cisma será definitivo con la formación de la Iglesia Ortodoxa oriental. La etapa más brillante es la de Justiniano que codificó las leyes y desarrolló una política expansionista por occidente, difundiendo el arte bizantino por otros ámbitos: Rávena, Venecia y Rusia.
2. Los edificios bizantinos y la cúpula: Santa Sofía.
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Basílica (hoy mezquita) de Santa Sofía, Constantinopla/Bizancio (actual Estambul), aspecto exterior. |
El arte bizantino creará nuevas formas arquitectónicas y decorativas que influirán en oriente (arte ruso) y en occidente (arte árabe, prerrománico y románico). Será un arte oficial y religioso. Respetó el sentido de la proporción y la belleza griega, pero evolucionó hacia un estilo más estilizado, rígido, simétrico y antinaturalista (típico de Oriente). Cuatro grandes rasgos lo definen: una arquitectura de cúpulas sobre pechinas, la ausencia de estatuas, la importancia del icono y la perfección del mosaico.
Arquitectura bizantina:
- La basílica bizantina introduce algunos cambios con respecto a la paleocristiana: El atrio antiguo queda reducido a un pórtico adosado en la fachada mientras que surge un nártex en la entrada para los catecúmenos que sólo podían asistir hasta una parte de la misa. La iconostasis es una cancela perforada por vanos y repleta de iconos. Puede ser de madera o de obra y separa el espacio de los fieles y el del presbiterio (los fieles nunca ven al sacerdote). Aparece también la tribuna o segunda planta de las naves laterales, abierta por arcos a la nave central, será el precedente del triforio gótico y servía para alojar a las mujeres.
- La gran aportación de los bizantinos será solucionar el difícil problema arquitectónico de poner una cúpula redonda sobre una base cuadrada, ellos solucionarán este problema de empujes mediante el empleo de medias cúpulas o pechinas (triángulos esféricos en los ángulos que facilitan el paso de la planta cuadrada a la circular de la cúpula) como soporte de la cúpula. Estas bóvedas semiesféricas se construían mediante hiladas concéntricas de ladrillo y eran una imagen simbólica del cosmos divino.
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Santa Sofía, interior donde destacan la cúpula central y semicúpulas sobre pechinas. |
- La
planta centralizada o redonda es más frecuente en este arte porque responde a una nueva concepción del espacio: el espacio abierto, diáfano, no limitado. Aunque también construirán iglesias de planta basilical y de planta de cruz griega (cruciformes).
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Planta de Santa Sofía con sus principales características arquitectónicas. |
- Mantuvo elementos como materiales (muros de ladrillo y piedra recubiertos en el exterior con placas de mármol y en el interior con mosaicos), arcos de medio punto a veces alternando en sus dovelas la piedra y el ladrillo, columna clásica como soporte con capiteles de dos tipos: avisperos de hojas movidas y cúbicos. El capitel bizantino tiene dos cuerpos, el inferior con decoración vegetal y que se denomina propiamente capitel y el superior o cimacio que puede ser liso o decorado con temas bíblicos.
- Los principales ejemplos de arquitectura bizantina son: Santa Sofía de Constantinopla, San Vital de Rávena (de planta octogonal y con decoración de mosaicos sobre el emperador Justiniano), San Apolinar el Nuevo (Rávena) y San Marcos de Venecia.
La iglesia de Santa Sofía de Constantinopla
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Sección de Santa Sofía con sus principales características arquitectónicas. |
Representa el modelo por excelencia de la arquitectura bizantina. Justiniano ordena su construcción en el año 532 para reemplazar el antiguo templo, destruido en un incendio.
Sus arquitectos Tralles y Mileto, la levantan en tan solo cinco años. Representa por su monumentalidad y simbolismo el poder teocrático del emperador bizantino que soñó con reconstruir el antiguo imperio romano.
Su planta sigue el modelo centralizado del martyrium paleocristiano: se trata de un espacio basilical de tres naves, en la que se inscribe una planta de cruz griega que sostiene una gran cúpula.
La aportación más importante es una nueva valoración de la cúpula con un carácter simbólico-religioso. Su enorme tamaño planteaba el dilema de cómo sostenerla debido a la fuerza que ejercía sobre los muros. La solución encontrada fue realmente innovadora: la cúpula se sostiene sobre pechinas, elementos que facilitan el tránsito de la base circular de la cúpula a la cuadrada de la planta y transmite el empuje de la cúpula sobre cuatro pilares.
Tiene su antecedente en la cúpula del Panteón de Roma, pero lo original es que esta cúpula no se apoya en un muro circular sustentante, sino sobre cuatro pechinas que sirven de enlace a la planta cuadrada. Se apoya además sobre un tambor con ventanas que iluminan el interior y acentúan la ligereza de la cúpula, utilizando materiales como vasijas cerámicas huecas y mortero confeccionado con piedra porosa (pómez). El empuje lateral de esta gran cúpula se contrarresta con semicúpulas cada vez más pequeñas y más bajas sostenidas por pilares que, a su vez, se contrarrestan con tres nichos abiertos entre ellos. Se lograba así un pleno equilibrio con tensión contrapuesta de bovedajes en descenso. En los otros dos lados, al norte y al sur, dos naves laterales abovedadas en medio cañón contrarrestan a la central.
El espacio central del interior consta de dos pisos con arquerías de medio punto. El segundo piso se utilizaba como tribuna o palco real en un claro simbolismo político-religioso.
Los soportes son pilares y columnas con cimacio, elemento colocado sobre el capitel, decorado con temas bíblicos.
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Estructura de la cúpula sobre pechinas de Santa Sofía. |
La arquitectura bizantina también deslumbra por su
lujo, que se manifiesta en la
decoración polícroma del interior de las iglesias. No es así en su fachada exterior, cuyos materiales más pobres son mostrados sin ningún recato. En el interior, sin embargo, se oculta el ladrillo con magníficos mosaicos, frescos y mármoles de colores, sobre los que inciden múltiples puntos lumínicos, creando un espacio místico y envolvente, acentuado en las ceremonias religiosas por el uso del incienso. Es un espacio dinámico, continuo, de proporciones grandiosas que respira espiritualidad.
Simbolismo: la enorme cúpula simboliza la bóveda celeste, se concibe como un microcosmos divino y un espacio donde todo tiene un significado y se pone al servicio del monarca.
Actualmente, tras la conquista de Constantinopla por los turcos en 1453, Santa Sofía fue convertida en mezquita musulmana y construyeron los grandes escudos con inscripciones coránicas de la segunda planta y los cuatro minaretes del exterior.
[Adaptado de GARCÍA MARÍN, Elena: Historia del Arte 2º Bach. IES La Madraza, Granada.]